Tiempo aproximado de lectura: 3 minutos
Antes que nada mis queridos seguidores, una gran disculpa por este mes y medio de ausencia, pero sin duda entenderán que fuí partícipe de una de las alegrías más grandes en la vida de un ser humano: ¡ser Papá!
El cansancio de las primeras noches de desvelo, así como la adaptación a dormir ciclos de 3 horas, ha sido en verdad agotador, pero invariablemente, lleno de gozo y felicidad.
Y precisamente ahora, el poder regresar a hacer algo que me apasiona, como lo es escribir y motivar a la gente a ser mejor, creo que me permite redondear mi estado de ánimo en un maravilloso 100 de calificación.
Pues bien. El tema que hoy tocaré es en relación al AMOR, por lo que me permito dedicar la columna del día a mi motor y fuerza para hacer lo que AMO: mi esposa.